Este delicioso plato combina la frescura del mar con un toque de picante y aromas intensos. Los tallarines de calamar se doran a la perfección, manteniendo su textura suave, mientras que las gambas aportan un sabor profundo y suculento. Un plato sencillo, pero lleno de sabor y carácter.
Pelamos las gambas y las añadimos a un cazo con dos dedos de aceite. Ponemos a fuego vivo y, cuando se hayan frito, separamos el aceite de las cáscaras. Podemos aprovechar y, en el mismo cazo, añadir agua hasta cubrir las cáscaras y hacer un caldo de gambas.
Cortamos los calamares en forma de tallarines. Hay que tener paciencia, ya que puede llevar tiempo si no tienes práctica. En una sartén, echamos el aceite de las gambas, junto con ajo, guindilla y sal. Cuando el ajo esté dorado, añadimos las gambas y las reservamos.
En una plancha o sartén amplia, a fuego fuerte, dejamos precalentar para que los tallarines de calamar se doren sin soltar agua. Añadimos los calamares con un chorrito del aceite de las gambas. El calamar se cocina rápidamente; cuando lo veas dorado, ya está listo. Una vez fuera del fuego, sazonamos con sal (preferiblemente sal Maldon, si tenemos) y pimienta negra.
Emplatamos los tallarines y colocamos las gambas por encima con el aceite y ajo donde las freímos. Para decorar, podemos añadir perejil.